La inteligencia artificial no te reemplazará… pero alguien que la use sí
Con la llegada de la inteligencia artificial (IA), se ha especulado mucho sobre sus repercusiones en distintos ámbitos, como la política, la economía y la religión. Sin embargo, todas estas discusiones convergen en un punto central: el impacto de la IA en el empleo y la preocupación que genera la desaparición de ciertos trabajos y el consecuente desempleo.
En varias ocasiones, he abordado este tema en mi blog, señalando que, aunque la IA despierta suspicacia y temor —y con razón, dado su impacto en la vida cotidiana—, su influencia es un fenómeno inevitable que se hace más evidente cada día.
Como ocurre con todos los cambios que alteran la normalidad de las personas, sus repercusiones pueden manifestarse de manera gradual o de forma abrupta y disruptiva. No obstante, el cambio es una constante en la historia de la humanidad, desde la invención de la rueda hasta las distintas revoluciones tecnológicas que han transformado nuestra forma de vivir y trabajar.
En este contexto, la IA representa un cambio de paradigma que modificará sustancialmente la manera en que realizamos muchas tareas. Uno de los aspectos más relevantes de esta transformación es la nueva percepción sobre el ejercicio de las profesiones.
Durante siglos, nuestra sociedad ha estado basada en el conocimiento enciclopédico, es decir, en la acumulación de información para tomar decisiones fundamentadas en datos, reglas y fórmulas. Este conocimiento reside en libros, documentos y bases de datos, y hasta ahora, los profesionales han accedido a él principalmente a través de la memorización o la consulta de referencias.
Sin embargo, con el auge de la IA, gran parte de ese conocimiento ya está almacenado en sus bases de datos. Algunos consideran esto un problema, pues creen que la IA ya no tiene nada más que aprender. Para seguir evolucionando, las nuevas generaciones de IA deben generar su propio conocimiento, lo que genera inquietud en muchos sectores.
En consecuencia, el almacenamiento de información por parte de los profesionales está perdiendo relevancia. La aplicación de conocimientos enciclopédicos ya no es una prioridad, dado que cualquier dato está a solo un clic de distancia.
Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿cómo cambia nuestra perspectiva profesional ante esta realidad?
Muy pronto, los profesionales deberán replantear su forma de pensar, actuar e integrar sus servicios a la sociedad. Su valor no residirá únicamente en el conocimiento que poseen, sino en su capacidad para utilizar criterios de búsqueda eficaces que les permitan encontrar, filtrar y aplicar la información más pertinente según cada necesidad.
Carreras como medicina, derecho, educación, sistemas, finanzas y contabilidad se verán profundamente impactadas. Aunque la información estará al alcance de cualquiera con conocimientos básicos, serán los profesionales altamente preparados en la nueva ciencia de la "búsqueda precisa y pertinente" quienes afrontarán los desafíos del futuro.
En este sentido, la habilidad para interactuar con IA mediante prompts efectivos ya no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta esencial para el desempeño profesional. Así como en su momento lo fueron Excel y Word, dominar el lenguaje de comunicación con la IA será una competencia fundamental en el mundo laboral del futuro.
Es crucial estar alineado con la tendencia global en la educación y el mercado laboral. Empresas líderes en tecnología y consultoría ya están enfatizando la capacidad de resolver problemas sobre la memorización de datos. Modelos de educación como el aprendizaje basado en competencias (competency-based learning) buscan precisamente formar profesionales que sepan navegar en un entorno de información abundante.
En sectores como la medicina, la IA ya está mejorando el diagnóstico de enfermedades, pero el juicio clínico sigue en manos de los médicos. En derecho, la IA puede analizar grandes volúmenes de jurisprudencia, pero la estrategia legal sigue dependiendo de los abogados. El desafío radica en integrar la IA como un aliado en el ejercicio profesional, en lugar de verla como un reemplazo.
Actualmente, disciplinas como el prompt engineering (ingeniería de prompts) están ganando relevancia en el ámbito tecnológico. Profesionales con la habilidad de interactuar eficazmente con modelos de IA tienen una ventaja competitiva. En un futuro cercano, no se tratará solo de qué sabes, sino de qué tan bien puedes encontrar y aplicar el conocimiento disponible.
Profesionales que se especialicen en la optimización y aplicación de la IA tendrán una ventaja competitiva en el mercado laboral. La educación y la formación deberán cambiar para priorizar la capacidad de análisis y filtrado de información sobre la simple acumulación de datos.
DE momento nos encontramos dando los primeros pasos en la exploración de estas tecnológicas en labores muy simples como son creaciones de imágenes , videos , música y mejora y corrección de texto, pero el grueso de la innovación pienso va ser la búsqueda aplicada y toma de decisiones asistida.
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